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Pregón web: Fiestas 2006
¡¡¡¡ALCADOZO EN FIESTAS!!!!

     
Aparte de nuestro patrón, ya tenemos, por fin, un Isidro en el pueblo.

¡Eh! Son fiestas, las nuestras, nuestras fiestas.

No hay mucho más que decir: ¡Ya están aquí las fiestas!

Que ganas tenemos todos. Los que las conocemos, por haberlas vivido, los que aún no las conocen, por haberlas imaginado.

Un albaceteño canta: ”siii lo que vas a decir no es más bello que el silencio (....), ¡no lo vayas a decir!..(...)... lejos, muyy lejos, en sileeenciooo”. El Manolo García ése de Férez lo explica como nadie. Nada de lo que se pueda decir de nuestras fiestas es suficiente para describirlas, para explicar lo que sentimos por ellas, cómo las sentimos. Sólo sabes lo que se siente con el silencio en el bullicio de los encierros. “Lejos.... muyy lejos, en sileennciooo”. “Lejos”, como estamos la mayoría de los que las esperamos éstos días, “en silencio”, en lo más hondo de nosotros, en esta espera que ya en sí es una fiesta para el corazón, para el alma de Alcadozo; El alma de Alcadozo; sus alcadoceños.

Alcadozo te abraza en mayo. Se engalana con los colores más vivos, con sus risas más sonoras. Adorna sus paisajes como en ninguna otra estación. Sabe que los suyos llegan, sabe que traen visitas esperadas e igual de queridas, y parece decirte “te espero, ven a casa y, si acaso este año no pudieses, no sufras, yo estaré siempre aquí y sabes que te voy a querer lo mismo”. Es una madre con nombre de padre, porque es padre con voz de madre. Nos quiere porque le queremos a pesar de todo. Nos quiere como somos y le queremos como él es.

San Isidro -lo que él personifica, pues te quiere igual seas o no creyente- se acuerda de los alcadoceños todos los días del año, todos los días de nuestra vida, pero en algún momento tiene nuestro pueblo que expresar su cariño sin tapujos, sin contenerse. A los que ya hace años que tomaron caminos diferentes, Alcadozo los une en estos días como entonces. Y ¡Dios, como lo agradezco! Porque, el tomar caminos diferentes nunca significó que nos quisiésemos de manera distinta. Hemos cambiado todo, es el dichoso y bendito tiempo, pero nuestro pueblo nos recuerda que, por encima de cambios y direcciones, buenas o malas, siempre estará él, Alcadozo, para unirnos en el cariño que nos tuvimos, porque todos sabemos que no hace falta ahondar mucho en el recuerdo, en el pecho, para que aflore el cariño aquel que sentíamos.

A los que ahora están en esa etapa, a los que “están en la edad”, para los que no hay nada más importante que “la peña” y sus amigos, ésos que disfruten, al máximo, como hicimos los demás cuando pasamos por lo mismo. En mi caso aún no ando tan lejos de aquellas juventudes, y por mi bien, espero, sé que no lo voy a olvidar jamás. La energía rebelde sin causa de ciertas edades es imprescindible para lo que te espera después. Ahora, que nadie se piense que todo esto es un simplón decir entre líneas que cada cual haga lo que quiera sin respetar a los demás. La juventud, o la madurez añorante no son, ni han sido nunca, excusas para faltar el respeto al prójimo.

Si preguntáis por ahí os dirán que, algo más joven –tampoco soy ninguna vieja, solo que tengo otras prioridades-mi currículo fiestero es de los mejores que Alcadozo recuerda en los últimos años. Pero nunca me comporté de manera que le hiciera la pascua a otro como forma de pasármelo bien en fiestas.

No lo olvidéis, Alcadozo nos acoge estos días con más fuerza que nunca, si no es poca la que ya emplea para querernos el resto del año, que muchos se lo ponemos difícil. Quien te quiere, te quiere como eres. Alcadozo nos quiere seamos como seamos, y nuestro patrón lo tiene bien presente.

¡Felices fiestas Alcadoceños!

¡Gracias Alcadozo por ser nuestro pueblo!

¡Y Viva San Isidro!

    Nieves M. Martín

12 de mayo de 2006 
 
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