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Me paseo por la casa, respiro el aire que la llena y escucho sus ruidos. Me
escapo en esos paseos. Cierro los ojos y estoy en el pasillo estrecho, de
suelo almendrado y paredes encaladas de blanco, fresco en verano, frío en
invierno. Me asomo a las habitaciones, la misma quietud. El olor es el
mismo pero ahora mezclado con el romero y los jabones en los que se guarda
la ropa. Ese orden blanco, tan sencillo, sólo orden. De vez en cuando un
cuadro, una foto ya amarilla de la comunión o la boda de algún hijo, o la
estampa de una virgen nmarcada... el llavero de pared que alguien trajo de
Mallorca cuando estuvo allí a trabajar en la hostelería.
En mis ojos cerrados aparece el salón, mismas paredes y mismo suelo que el
resto. Allí la colección de fotos familiares es mucho mayor, son la casiúnica y orgullosa decoración de la casa. Nunca hizo falta más, decorar con
la memoria, para recordar y revivir a un solo vistazo.
Alegría y desazón. Lo primero por tener tanto al cerrar los ojos, lo segundo
por llevar tanto tiempo sin poder estar allí... en Alcadozo.
Y siempre hablo de lo mismo porque siempre lo echo de menos. Lo que no
conocí, lo que viví, lo que fue, lo que es, lo que no veo y sigue siendo, lo
que será y espero ver...
Es un remanso, un lugar del alma, de la mente, donde me aparto a descansar
de todo, de mi misma, del resto del mundo. Te retiras un segundo, un
instante apenas, y vuelves con más ganas, con más fuerzas, con más todo.
Tal vez me acostumbré a quererlo desde la distancia, tal vez eso es lo que
quiero, tal vez lo idealizo demasiado por la distancia en sí. Me da igual,
es lo que siento Siento que mi cariño por Alcadozo es bueno, que me hace vez
lo mejor y lo peor de él, y a la vez me hace mejor persona.
De más cría me daba envidia de los amigos que podían disfrutarlo más que yo.
Ahora no, porque creo que, asumiendo la añoranza que supone estar lejos, mi
concepción de Alcadozo no sería la misma. Lo adoro por no estar todo lo que
quisiera allí como a otros les asfixia por demasía. No sé dónde encontrar el
término medio. Por la parte que me toca, me creo con mucha suerte.
¿Lo ensalzo más de lo que se merece? Dicen que el amor es ciego ¿No?
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