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Desde
hace años, desde que pintaron de colores chillones la fuente, desde
que le arrancaron el único plato que la decoraba, desde
que pintaron rayas de varios colores para ordenar un poco los aparcamientos...
desde hace mucho la plaza de nuestro pueblo necesita una remodelación,
y no estoy hablando de hacerla nueva. Hablo de que siga siendo algo muy
nuestro pero con nuevos aires.
Desde el asfalto a la mole de alcorque
del extinto y pobre Olmo, desde los bancos a la reja que rodea la fuente,
sin olvidar esa preciosa parada de bus justo en el medio, la plaza está
destrozada, así sin más y hablando en plata. Lo único
que aún le hace justicia y la embellece son las casas de alrededor,
tanto las nuevas como las viejas, y la iglesia. Y, como no, la vida que
le dan los vecinos y que es lo primero que debe ser. Debe ser un lugar
de encuentro, un lugar de paso de todos nosotros y de los que nos visiten.
Pero ese lugar tiene que estar acondicionado, sin recurrir a rebuscadas
estéticas y sin renunciar a la rica sencillez que nos dejó
nuestra propia historia.
La
plaza de Alcadozo se ahoga en asfalto y ladrillo. Necesita árboles,
necesita que su fuente vuelva a ser lo que era sin más, sin adornos
innecesarios y sin soportar el peso de kilos de réjola y cemento.
Para ello sólo hace falta volver al origen. Y aquí tampoco
hablo de levantar el pavimento y pisar de nuevo sobre barro y tierra.
Pero supongo que eso depende de la
municipalidad. Supongo que cosas como ésa se sacan a concurso,
se presentan proyectos y gana el que más se identifique con la
esencia del pueblo, que no con la esencia de ideologías, sin gastar
demasiado.
No descubro nada nuevo, y sé
que ni mucho menos soy la primera que se para a pensar sobre
lo descuidada que tenemos nuestra plaza. Como tampoco creo que para devolverle
a nuestra plaza lo que le hemos ido quitando, en años de buenas
intenciones y poco acierto, haga falta un presupuesto excesivo. Lo de
conformar un proyecto que incluya todo el conjunto será cuestión
de ponerle un poco de buena intención y un mucho de calidad y profesionalidad,
y de todo eso nuestro pueblo reparte a manos llenas, así que...
manos a la obra alcadoceños.
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