Sin abusar del monte

    No sé cuál es el camino. No tengo ni idea de cómo se debería decir a la gente que el campo, la naturaleza no es un bien ilimitado, que los animales y las plantas que se crían en el monte no nacieron sólo para beneficio del Hombre. Es difícil que alguien de mi pueblo no te mire raro cuando les dices que es ilegal matar a un búho real y que, aunque se alimenten de perdices, no suponen ni de lejos un peligro para que los cazadores se queden sin piezas que matar en ese deporte que es la caza. Y más raro te miran aún si les recuerdas que el búho caza a la perdiz por supervivencia, para comer, y el hombre lo hace por diversión y entretenimiento, y no para comer. Para comer hace mucho que no se caza por tierras manchegas.

    Si ya les dices que un animal como el búho mantiene a raya la población de roedores, de ratones y otras especies de esas, para que no se propaguen más de lo necesario y haya peligro de que contagien enfermedades a otros animales, y, por supuesto, al hombre, entonces te miran aún más raro porque no les cabe en la cabeza que alguien que es "de ciudad", que sólo va al pueblo para descansar y pasarlo bien pero no trabaja allí, sepa esas cosas de un animal que sólo ha visto en los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente cuando era pequeña.

    Pero viene a ser lo mismo, creo yo, que hace unos años, cuando a nadie en mi pueblo parecía importarle mucho eso de que a la hora de la comida los informativos incluyeran casi a diario que en tal o cual zona se estaban quemando tantas o cuántas hectáreas de bosque. A nadie parecía importarle demasiado hasta que el aire empezó a traer pavisas. Cuando tomabas el sol en la piscina y del cielo te caían restos de ceniza, y mirabas y veías un nube como rosada, muy extraña, y resulta que era de dónde caían las cenizas. Era un nube que arrastraba humos y restos del incendio de Yeste. ¿Lo recuerdan?

    Pero supongo que esto no pasa sólo en mi pueblo, sino en muchos pueblos albaceteños, manchegos y españoles.

    Era como cuando se les estropeaba una lavadora y la dejaban tirada en la cuneta de la carretera. La última vez que me fijé no vi tanto trasto tirado en la cuneta de la carretera que sale de Alcadozo a Casasola, una aldea cercana. Quiero creer que la gente de mi pueblo ya no piensa que el campo lo aguanta todo. Que empiezan a tener "conciencia ecológica" y empiezan a ver que los animales sólo matan para comer y no para dañar al vecino, aunque el vecino sea el Hombre.

    Me gustaría que mis hijos, los hijos de mi pueblo, y nuestros nietos tengan la oportunidad de ver un búho real si salen al campo alcadoceño, albaceteño, manchego o español, la oportunidad de ver águilas, jabalís... como la tengo yo si salgo de ruta hoy mismo por los alrededores de Alcadozo.

    Por cierto que hace algún tiempo un grupo que salía de ruta por allí pudo disfrutar del lujo que es descubrir un nido de estos magníficos bichitos. Lo malo es que una semana más tarde alguien repitió excursión y los polluelos habían desaparecido. Nos quedó la duda de si era ya tiempo de que abandonaran el nido, porque ya estaban creciditos, o algún desaprensivo con poca conciencia se imaginó lo bonitos que quedarían disecados en su salón. Mejor no pensarlo. Y si fue la segunda opción que sepa que también existimos algunos a los que no nos supone un problema acercarnos por el cuartel de la Guardia Civil, o por las oficinas de ICONA, o por donde sea, para denunciar ante quien haga falta, un delito como éste. Porque es un delito matar a un búho real. Como es un delito moral faltar al respeto al MONTE, a la naturaleza, que nos ha dado siempre de comer cuando más falta nos hacía. Que se lo digan a nuestros abuelos.

Nieves M. Martín