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Mi hermano David |
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Ahora me toca a mí, a nosotros, a mi familia. Hace menos de un año intentaba de la mejor manera que Dios me dio a entender, hacer llegar mi apoyo a las familias de María Belén, de Marisa y de Ubi. Y ahora agradezco haber escrito aquello. Ahora a los míos les toca encajar el vacío. Lo que escribí entonces para otros es exactamente lo mismo que pienso ahora, reforzado si cabe, por el propio dolor que supone perder a un ser querido joven, lleno de futuro. Ahora me toca animar a los míos y animarme a mí. Y en ello estamos.. en valorar lo mucho, y todo bueno, que nos ha dejado mi cuñado David. 25 años le fueron más que suficientes para dejar huella por medio país y parte del extranjero. Su oficio le dio esa oportunidad, aunque haya sido por él por el que también nos falta. Pero no os imaginéis que en casa se hace de esto un drama. Pensamos que David tuvo la suerte de hacer lo que quería, lo que más le gustaba y cumplir como ningún otro profesional, y creemos que es así como él pensaría.
En lo que a mí me toca el que ya no esté, y sin querer detenerme mucho en pensar que ya no le voy a ver más, no hacen más que venirme a la memoria cosas buenas, y eso me alegra y me siento muy agradecida por ello. Me hace ser fuerte y afrontar la pérdida con ánimo..."la vida sigue, aunque te quieras apear el autobús no se para. Y hay otra gente que sigue contigo y por la que merece la pena no bajarse". Cuando
alguien me pregunta que cómo estamos, que cómo está
mi hermana Begoña, su esposa, lo único que se me ocurre
es contestar que, dentro de todo lo que ha supuesto, estamos como debemos,
luchando unidos. Si sólo nos quedáramos en el dolor de la pérdida nos moriríamos todos de pena. David Martínez Laborería era mi hermano. Según la Ley era mi hermano político, pero a mí me sobra lo de "político". Ver el cariño del que era capaz con mi hermana, el respeto que le tenía... hubiera sido de mala persona tener dudas de su nobleza y de su cariño por ella y por todos nosotros. No es cuestión de entereza ni valentía, es cuestión de respetar el recuerdo de quien nos falta. Por último daros las gracias a todos, a todo el pueblo. Sé que lo habéis sentido mucho. Sé que a mi familia se la aprecia desde siempre. Gracias por todo ello y por comprender y respetar que nuestro ánimo esté un poco más apagado estos días. Nieves M. Martín |
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| 7 de Febrero de 2003 | |