SAN ISIDRO 2002
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Pregón de Fiestas ALCADOZO ¡Ven y verás!  

Camino de Casasola a la Jara
     Probablemente este pregón con ocasión de las Fiestas Patronales sea diferente al de otros años y ello por tres razones:
 
     Una es que no llevo corbata, la corbata es una prenda de distinción y de buen vestir pero yo considero mucho más oportuno, mucho mas afectivo y cercano el llevar con orgullo esta camiseta que me regalaron el año pasado y que reza "w w w Alcadozo punto com", a la que quizás se podría cambiar el lema por "Alcadozo es, y punto".
     Otra buena razón que lo diferencia es que los pregones suelen darlos personas conocidas del pueblo o políticos influyentes, y a mi la mayoría de ustedes no me conocen por lo que el reto es aun mayor y ello me obliga, a mi pesar, a leerlo; leyendo el pregón no te equivocas, dices lo que quieres decir aunque para ello no puedas mirar a los ojos a la gente que tienes delante para lograr esa amistad, esa connivencia, ese calor de lo humano; mi deseo es el de sentirme cerca de ustedes, que me acepten como uno más de la comunidad.
 
     Y la tercera razón es que en otros pregones, excelentes pregones, se habrá cantado a las fiestas, la historia, los toros, las gentes o las tradiciones, pero dudo que alguna vez se haya glosado sobre el medio natural de Alcadozo, sobre el paisaje, quizás porque poca gente le haya dado la importancia que tiene, al ignorar que Alcadozo dispone de un marco sumamente atractivo con el cual yo me identifico plenamente; he vivido el paisaje y, modestamente, quisiera destacar algunos de los elementos que me han llamado la atención.

     Recuerdo ese anuncio televisivo que más o menos decía "Albacete ¿qué tiene Albacete? y terminaba algo así como !Ven y verás! y ese mensaje lo podemos aplicar perfectamente a Alcadozo; !Cuanta gente no habrá pasado por la carretera dejando el pueblo a la derecha, elevado sobre el pequeño promontorio, y recordando, si acaso, la gasolinera. y si me apuran a la pareja de la Guardia Civil!. Pero, claro, el término municipal no es eso, es mucho más, muchísimo más. Uno que ha recorrido buena parte de mundo y conoce casi como la palma de la mano la provincia de Albacete resaltaría, así a bote pronto, tres elementos o características principales:
 
     La primera es que todo "está perfectamente colocado", diría que cada cosa tiene su sitio y hay un sitio para cada cosa, el paisaje parece diseñado geométricamente, es equilibrado, se ve como si hubiese sido estudiado con primor, ni sobra ni falta nada: el árbol en la curva del camino, las carrascas y los pinos cubriendo los cerros, los campos labrantíos que se asoman por el horizonte, las praderas verdecinas, !hasta las piedras parece que están colocadas!; ya se que no es así pero es una grata impresión la del viajero que encuentra este campo compuesto en orden de revista" como si de una gran tramoya teatral se tratase. Y limpio, nunca he visto uno más limpio.
 
     La segunda característica es la sorprendente cubierta vegetal de que dispone. No es esa la impresión desde la carretera cuando vemos los barbechos, las mieses o los campos de almendros. A poco que nos lleguemos al cuco Fidel, subamos el Camino Real y saltemos el collado dando vista a La Quebrada iniciaremos un rosario ininterrumpido de sorpresas encontrando por cualquiera de los puntos cardinales un riquísimo manto vegetal de chaparros, encinares, pinares, monte bajo, un sotobosque repleto de aromáticas, tomillo, romero y alguna mejorana, lentiscos, enebro, hiniesta, espinos, retamas, torvisco, piornos o cojín de monja, las pinchosas aliagas, incluso algunas manchas de robles y abundancia de jarales. Andar por estos parajes es gratificante, reconfortante para el cuerpo y para el alma: ver, oler, subir y otear por el Cerro Gordo de Casasola, el Almorchón, los cerros de Pozo Lope, las Aguilillas, el Cerrón de la Fuente del Pino, el Cerro Peñascosa en La Jara,

los cerros de La Morra y de Orea, el Molar Gordo, o el de Santa Ana, el Molarete, la Ballestera, la Barraca, la Pinachá de la Umbría, el Pinarete, la Jarallana, la Hoya Grande en la Herrería, la Alpujarra, los Cerros Soldado y Comino, la Sierra de San Antón, el Naranjo, o el más alto del término, el pico de La Ventosa, es, como digo, un primor. Pasear entre la compacta vegetación a la sombra de los verdes montes es un regalo de los dioses.

     Y la más sobresaliente de las características de este medio natural tan agradecido es el agua ¿quien diría a lo lejos, sin conocerlo, que hay tal abundancia de agua? y sin embargo es así. No tenemos ningún río, el Padre Mundo es el más cercano, pero tenemos ramblas, varias ramblas, que hablan de ingentes cantidades de agua corriendo por ellas, ylo que es más importante, filtrandolas, porque las ramblas permeabilizan el terreno, filtran los correntales, transportan tierras de aluvión y enriquecen los campos. Ya el propio nombre de Alcadozo lo dice todo: del árabe arcaduz (cañería de agua) y del griego kádos (jarro) !no hay otro lugar al que se le haya dado un nombre que hace tan evidente la presencia de agua! hoy podemos ver las galerías o minas conductoras de agua, los caños entubados, las norias, las viejas acequias, una ingente cantidad de pozos, manantiales y fuentes se desparraman por todo el término: la rambla de Pozo Lope articula todo
el municipio, yo diría que es un río disimulado porque no se ve el agua pero se siente; las ramblas de Santa Ana o de La Jaretilla y la de La Ventosa bordean los calares (molares) y por viejísimas acequias afloran en la fuente del Ojo o el Ojico ; y la rambla del Guapero, y el Tollo. Disponemos de manantiales de significativo caudal como los de La Tobilla, la Fuente de la Vieja, el mismo pozo excavado en la roca de la Fuente del Pino que le da nombre, los aljibes de Casasola, incluso en cada vértice del término hay uno o varios pozos: el de Moriscote, los de los Huertos de La Herrería, el Pozo Anguí en La Jara, el ya famoso en la Edad Media de la Fuente de La Ventosa, lugar de trashumancia y descansadero, la Fuente Umbela o Prombela, el propio Ojo de La Molata y el pozo Asensio; y más cerca del pueblo los pozos de Las Norias, el Lavarete, el mismo que había en la plaza cuya soga llegaba a casi cuarenta metros....otros son la Fuente del Corcho, Las Fuentecicas, Las Charcas, el pozo de La Quebrada, etc. la lista es larga y aun podríamos citar cien más, todos con agua hoy, que es época de sequía.

     Vegetación, montes y agua, !que trilogía para cantar, y para presumir!

     Para disfrutar de tal entorno cuenta nuestro territorio con excelentes pistas y viejas sendas que permiten recorrerlo cómodamente, por eso se han diseñado unas rutas que transcurren por todas y cada una de las zonas municipales, individualizadas pero a la par imbricadas unas con otras, enlazadas, de modo que el caminante, el andarín (que me gusta más que senderista) puede elegir el itinerario y acomodarlo a su gusto o a sus necesidades. Cada ruta es diferente, cada una nos muestra una parte de la geomorfología y la biogeografía de Alcadozo: unas transcurren circunvalando montes emblemáticos como son las del Camino de la Ventosa, la de Los Molares y la de La Ballestera; otras son lineales y recorren el territorio a lo largo como la del Camino de la Vereda de Moriscote o el trazado completo de la Rambla de Pozo Lope; y otras más cortas transcurren en las cercanías del pueblo como la de Las Norias, el Tollo o el Camino Real.

     Rutas todas ellas que nos muestran un medio natural, un medio físico, pequeño pero enormemente atractivo, recoleto y dulzón (como los insuperables suspiros), comedido de cuestas y repleto de bosques, entrañable, que se hace querer. Eso si, hay que mostrarlo porque solo se ama lo que se conoce, y difundirlo es obligación de todos nosotros. Por lo que a mi toca ya lo hago y con sumo placer.

     Quisiera terminar con unos versos que el poeta E. Quijada Alcázar refería a la provincia de Albacete y que viene que ni pintado para nuestra tierra alcadoceña, dice:
"Salve a ti tierra diversa,
la de las llanuras pardas
y la de las crespas sierras".

     Como despedida creo que no puede haber otra mejor que desearles que disfruten recorriendo estos hermosos campos tanto como yo lo he hecho. Felices fiestas les deseo y que !viva San Isidro!. Gracias.

ANGEL ÑACLE GARCÍA
Licenciado en Geografía e Historia y Escritor
 

ALCADOZO ¡Ven y verás!

Manantial de la Vieja
 
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