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Artesanía Tradicional del Esparto
(que no se pierda)
Pincha para ampliar      Aunque se trate de una escena poco habitual, los amigos de Raúl ya no se sorprenden: cuando van a buscarle para jugar, muchas veces le encuentran haciendo pleita. Ellos saben que desde este invierno, su amigo tiene esta nueva forma de distracción. Esperan pacientemente unos minutos hasta que termina con los últimos espartos que tiene empezados y se van a jugar todos juntos.
 
       Raúl con tan solo 11 años, se coge su manojo de esparto, se lo pone debajo el brazo y como un abuelo "de los de antes" se desenvuelve con soltura en el arte de la pleita. Él mismo nos cuenta como se empieza la pleita (¡ojo! que es la tarea más difícil):Pincha para ampliar "Coges un puñado de espartos y los separas en dos manojos, en cada manojo mezclas las cabezas con las colas, entonces las pones en cruz y les das unas cuantas vueltas. A partir de ahora las cabezas (parte más gorda) son las que se van dejando y se continua con las colas (parte más fina), cada vez que se acaba un esparto de los tres que lleva cada ramal se va añadiendo un esparto nuevo".    
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      Su abuelo Antonio, maestro de lujo, es el que le ha enseñado. Nos aclara: "La pleita se compone de varios ramales, normalmente 15 y cada uno de estos ramales se va haciendo con 3 espartos". Se encarga de coger el esparto para su nieto y de meterlo en agua durante un día. Así se pone más blando, es más fácil de doblar y no se rompe. También le ayuda a coser la pleita cuando termina, para darle forma y hacer los cestos y las espuertas.
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      La artesanía del esparto se ha ido perdiendo poco a poco, pero antiguamente el esparto se usaba para fabricar gran parte de útiles de la casa y del campo. Ahora vemos muy normal coger nuestra mochila para transportar cosas, pero en aquellos años lo habitual era nuestra capacha de esparto o nuestras alforjas si íbamos en caballería. En las casas no había alfombras, pero si largas seras de esparto que recorrian todo el pasillo y con las que se evitaba manchar el suelo, cuando venias manchado de barro.

       Cestos para "la rosa", valeos y seras para la oliva, "capachos" para la Pincha para ampliarvendimia, "aguaeras" y serones para las caballerías, escriños a modo de enorme tazón para guardar el pan recién cocido, paneras en forma de bidones para guardar alimentos. Sogas, cordeles, jaretas, vencejos, sogillos, recinchos ...
Que bonito sería tener un pequeño museo donde todos pudiésemos admirar cada uno de estos útiles, símbolo de nuestra artesanía tradicional.
 
© Antonio Javier Jiménez Alfaro - Abril 2003
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